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Videojuegos: entre la salud y la adicción

Videojuegos: entre la salud y la adicción:

Un estudio señala que jugar en línea con varias personas es saludable, ya que previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos

La del videojuego es una de las industrias de ocio más fructíferas, con 20 millones de jugadores alrededor del mundo. Una de sus variedades crecientes son los videojuegos de rol multijugador en línea, en la que muchos de sus usuarios pagan por poder jugar. A diferencia de los tradicionales, estos juegos en línea no tienen fin. Investigadores españoles e ingleses han estudiado el fenómeno, por la magnitud que ha alcanzado y por el temor ante el posible poder adictivo del mismo. No obstante, parece que esta modalidad es beneficiosa para prevenir la adicción a estas

Un estudio realizado por la Universitat Ramon Llull, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Nottingham Trent de Reino Unido concluye que jugar en línea con varias personas previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos, ya que evita el juego aislado y en solitario. Los científicos afirman que la motivación que lleva a los jugadores a esta práctica es, sobre todo, relacionarse socialmente y explorar nuevas aventuras virtuales.

Otro resultado curioso e inesperado es que las horas semanales dedicadas a esta afición no parecen disminuir con la edad, lo que sugiere que la atracción causada por este entorno de juego no se limita a personas muy jóvenes. Hay que tener en cuenta que los videojuegos siempre se han considerado una actividad de adolescentes. Según los investigadores, participar en un videojuego en línea responde a la motivación “sana” de socialización. Muestran un perfil del jugador alejado del estereotipo del adicto y concluyen que “parece disfrutar de una serie de razones que posiblemente explican el grado de implicación y perseverancia en el juego”.

Bienestar mental con videojuegos on line

Los investigadores se centraron en jugadores del popular “World of Warcraft” y miembros del foro español de este videojuego. El perfil medio del usuario fue un hombre joven (21 años de media), estudiante y con un nivel educativo medio alto, que dedicaba mucho tiempo a su afición (22,61 horas de media a la semana), tanto los días laborales como los fines de semana. Un porcentaje elevado de jugadores, un 84%, se muestra muy interesado por relacionarse mediante el juego, establecer amistades con otros jugadores y sentirse apoyado por ellos (factores asociados a la motivación de socialización).

También mostraron interés por el descubrimiento del juego y el desarrollo de sus aventuras (motivación por la exploración). Un menor porcentaje indicó el interés en el liderazgo, el prestigio y la consecución de objetivos (motivación asociada al logro). Por último, se observó una baja identificación con su avatar, es decir, el personaje del videojuego, y la evasión de la realidad (motivación asociada a la disociación).


Cuidar la salud mental

El riesgo adictivo a los videojuegos, según los investigadores, se da cuando el jugador puede crearse una nueva identidad que le permite dos cosas: satisfacer sus deseos y fantasías y olvidar sus frustraciones. Estas características se cumplen hasta tal punto, que la vida del personaje creado puede llegar a parecer más real que la propia. Todo ello no solo facilita las adicciones, sino que también podría tener un papel importante para el desarrollo de trastornos.

Los videojuegos en línea han sido estudiados por otras instituciones que señalan más beneficios, siempre y cuando se utilicen de forma moderada y responsable:

  • Son un consuelo para la depresión. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la East Carolina University (EE.UU.), los juegos en línea casuales (con mecánicas sencillas y directas enfocadas a rápidas partidas multijugador) tienen un efecto positivo en los niveles de estado de ánimo y ansiedad de las personas que padecen algún grado de depresión.
  • Mejoran la destreza. En una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Rochester (EE.UU.) entre residentes y cirujanos jugadores habituales de vídeos on line, estos mostraron ser un 24% más hábiles al realizar diversas técnicas quirúrgicas, así como cometer un 32% menos de errores. Los investigadores aseguran que este tipo de juegos mejoran de manera significativa la visión en personas adultas y las habilidades para realizar multitareas.
  • Ayudan a reducir el estrés, porque permiten evadirse de la realidad mientras dura la partida. Investigadores de la Texas A&M University (EE.UU.) afirman que pueden combatir la ira, puesto que los jugadores desahogan su agresividad.
  • Permiten mejorar el aprendizaje de idiomas, si los jugadores son de distintos países. El idioma habitual es el inglés, con lo que mejoran la expresión oral de un segundo idioma.


Recomendaciones para un juego saludable

Hay que tener en cuenta que todos estos beneficios se logran con un empleo adecuado de los videojuegos, puesto que en exceso pueden volverse contraproducentes, sobre todo, en los más pequeños. Por este motivo, los progenitores deben controlar:

  • Regular el tiempo que se emplea en los juegos, no más de 2 horas diarias.
  • Tratar de compartir experiencias con los hijos a través del juego y probar aquellos que más les gustan. De esta manera se promueve el trabajo en equipo y el tiempo de goce con la familia.
  • Crear espacios familiares más allá de los videojuegos, algo que ayuda a prevenir no solo esta adicción en concreto, sino todo tipo de aficiones desmedidas.
  • Motivar diversas actividades fuera del mundo virtual.
  • Verificar que los juegos se acompañan de recomendaciones de seguridad en caso de que sea necesario.

VIDEOJUEGOS: IMPACTO EN LA PAREJA

Llegar a casa y ponerse a jugar en línea puede tener consecuencias negativas en la relación de pareja. Según Investigadores de la Brigham Young University (EE.UU.), este entretenimiento puede afectar a sus rutinas de sueño. El estudio, publicado en la revista “Journal of Leisure Research”, indica que el 75% de las parejas con algún miembro que juega a los videojuegos en línea pide más esfuerzo y compromiso en su relación. Las discusiones aumentan cuando, cada noche, uno se va solo a la cama y el otro continúa el juego, que por lo general, acostumbra a ser el hombre (84%).

Por el contrario, cuando ambos miembros muestran interés por este tipo de entretenimiento y juegan juntos, se detecta una buena satisfacción conyugal. De los participantes en el trabajo, 349 parejas, el 76% indicó que jugar les hacía bien para el matrimonio e interactuar en línea les ayudaba. Como curiosidad, el bienestar aumentaba cuando jugaban en equipos contrarios.

Videojuegos: entre la salud y la adicción

Videojuegos: entre la salud y la adicción:

Un estudio señala que jugar en línea con varias personas es saludable, ya que previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos

La del videojuego es una de las industrias de ocio más fructíferas, con 20 millones de jugadores alrededor del mundo. Una de sus variedades crecientes son los videojuegos de rol multijugador en línea, en la que muchos de sus usuarios pagan por poder jugar. A diferencia de los tradicionales, estos juegos en línea no tienen fin. Investigadores españoles e ingleses han estudiado el fenómeno, por la magnitud que ha alcanzado y por el temor ante el posible poder adictivo del mismo. No obstante, parece que esta modalidad es beneficiosa para prevenir la adicción a estas

Un estudio realizado por la Universitat Ramon Llull, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Nottingham Trent de Reino Unido concluye que jugar en línea con varias personas previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos, ya que evita el juego aislado y en solitario. Los científicos afirman que la motivación que lleva a los jugadores a esta práctica es, sobre todo, relacionarse socialmente y explorar nuevas aventuras virtuales.

Otro resultado curioso e inesperado es que las horas semanales dedicadas a esta afición no parecen disminuir con la edad, lo que sugiere que la atracción causada por este entorno de juego no se limita a personas muy jóvenes. Hay que tener en cuenta que los videojuegos siempre se han considerado una actividad de adolescentes. Según los investigadores, participar en un videojuego en línea responde a la motivación “sana” de socialización. Muestran un perfil del jugador alejado del estereotipo del adicto y concluyen que “parece disfrutar de una serie de razones que posiblemente explican el grado de implicación y perseverancia en el juego”.

Bienestar mental con videojuegos on line

Los investigadores se centraron en jugadores del popular “World of Warcraft” y miembros del foro español de este videojuego. El perfil medio del usuario fue un hombre joven (21 años de media), estudiante y con un nivel educativo medio alto, que dedicaba mucho tiempo a su afición (22,61 horas de media a la semana), tanto los días laborales como los fines de semana. Un porcentaje elevado de jugadores, un 84%, se muestra muy interesado por relacionarse mediante el juego, establecer amistades con otros jugadores y sentirse apoyado por ellos (factores asociados a la motivación de socialización).

También mostraron interés por el descubrimiento del juego y el desarrollo de sus aventuras (motivación por la exploración). Un menor porcentaje indicó el interés en el liderazgo, el prestigio y la consecución de objetivos (motivación asociada al logro). Por último, se observó una baja identificación con su avatar, es decir, el personaje del videojuego, y la evasión de la realidad (motivación asociada a la disociación).


Cuidar la salud mental

El riesgo adictivo a los videojuegos, según los investigadores, se da cuando el jugador puede crearse una nueva identidad que le permite dos cosas: satisfacer sus deseos y fantasías y olvidar sus frustraciones. Estas características se cumplen hasta tal punto, que la vida del personaje creado puede llegar a parecer más real que la propia. Todo ello no solo facilita las adicciones, sino que también podría tener un papel importante para el desarrollo de trastornos.

Los videojuegos en línea han sido estudiados por otras instituciones que señalan más beneficios, siempre y cuando se utilicen de forma moderada y responsable:

  • Son un consuelo para la depresión. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la East Carolina University (EE.UU.), los juegos en línea casuales (con mecánicas sencillas y directas enfocadas a rápidas partidas multijugador) tienen un efecto positivo en los niveles de estado de ánimo y ansiedad de las personas que padecen algún grado de depresión.
  • Mejoran la destreza. En una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Rochester (EE.UU.) entre residentes y cirujanos jugadores habituales de vídeos on line, estos mostraron ser un 24% más hábiles al realizar diversas técnicas quirúrgicas, así como cometer un 32% menos de errores. Los investigadores aseguran que este tipo de juegos mejoran de manera significativa la visión en personas adultas y las habilidades para realizar multitareas.
  • Ayudan a reducir el estrés, porque permiten evadirse de la realidad mientras dura la partida. Investigadores de la Texas A&M University (EE.UU.) afirman que pueden combatir la ira, puesto que los jugadores desahogan su agresividad.
  • Permiten mejorar el aprendizaje de idiomas, si los jugadores son de distintos países. El idioma habitual es el inglés, con lo que mejoran la expresión oral de un segundo idioma.


Recomendaciones para un juego saludable

Hay que tener en cuenta que todos estos beneficios se logran con un empleo adecuado de los videojuegos, puesto que en exceso pueden volverse contraproducentes, sobre todo, en los más pequeños. Por este motivo, los progenitores deben controlar:

  • Regular el tiempo que se emplea en los juegos, no más de 2 horas diarias.
  • Tratar de compartir experiencias con los hijos a través del juego y probar aquellos que más les gustan. De esta manera se promueve el trabajo en equipo y el tiempo de goce con la familia.
  • Crear espacios familiares más allá de los videojuegos, algo que ayuda a prevenir no solo esta adicción en concreto, sino todo tipo de aficiones desmedidas.
  • Motivar diversas actividades fuera del mundo virtual.
  • Verificar que los juegos se acompañan de recomendaciones de seguridad en caso de que sea necesario.

VIDEOJUEGOS: IMPACTO EN LA PAREJA

Llegar a casa y ponerse a jugar en línea puede tener consecuencias negativas en la relación de pareja. Según Investigadores de la Brigham Young University (EE.UU.), este entretenimiento puede afectar a sus rutinas de sueño. El estudio, publicado en la revista “Journal of Leisure Research”, indica que el 75% de las parejas con algún miembro que juega a los videojuegos en línea pide más esfuerzo y compromiso en su relación. Las discusiones aumentan cuando, cada noche, uno se va solo a la cama y el otro continúa el juego, que por lo general, acostumbra a ser el hombre (84%).

Por el contrario, cuando ambos miembros muestran interés por este tipo de entretenimiento y juegan juntos, se detecta una buena satisfacción conyugal. De los participantes en el trabajo, 349 parejas, el 76% indicó que jugar les hacía bien para el matrimonio e interactuar en línea les ayudaba. Como curiosidad, el bienestar aumentaba cuando jugaban en equipos contrarios.

Videojuegos: entre la salud y la adicción

Videojuegos: entre la salud y la adicción:

Un estudio señala que jugar en línea con varias personas es saludable, ya que previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos

La del videojuego es una de las industrias de ocio más fructíferas, con 20 millones de jugadores alrededor del mundo. Una de sus variedades crecientes son los videojuegos de rol multijugador en línea, en la que muchos de sus usuarios pagan por poder jugar. A diferencia de los tradicionales, estos juegos en línea no tienen fin. Investigadores españoles e ingleses han estudiado el fenómeno, por la magnitud que ha alcanzado y por el temor ante el posible poder adictivo del mismo. No obstante, parece que esta modalidad es beneficiosa para prevenir la adicción a estas

Un estudio realizado por la Universitat Ramon Llull, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Nottingham Trent de Reino Unido concluye que jugar en línea con varias personas previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos, ya que evita el juego aislado y en solitario. Los científicos afirman que la motivación que lleva a los jugadores a esta práctica es, sobre todo, relacionarse socialmente y explorar nuevas aventuras virtuales.

Otro resultado curioso e inesperado es que las horas semanales dedicadas a esta afición no parecen disminuir con la edad, lo que sugiere que la atracción causada por este entorno de juego no se limita a personas muy jóvenes. Hay que tener en cuenta que los videojuegos siempre se han considerado una actividad de adolescentes. Según los investigadores, participar en un videojuego en línea responde a la motivación “sana” de socialización. Muestran un perfil del jugador alejado del estereotipo del adicto y concluyen que “parece disfrutar de una serie de razones que posiblemente explican el grado de implicación y perseverancia en el juego”.

Bienestar mental con videojuegos on line

Los investigadores se centraron en jugadores del popular “World of Warcraft” y miembros del foro español de este videojuego. El perfil medio del usuario fue un hombre joven (21 años de media), estudiante y con un nivel educativo medio alto, que dedicaba mucho tiempo a su afición (22,61 horas de media a la semana), tanto los días laborales como los fines de semana. Un porcentaje elevado de jugadores, un 84%, se muestra muy interesado por relacionarse mediante el juego, establecer amistades con otros jugadores y sentirse apoyado por ellos (factores asociados a la motivación de socialización).

También mostraron interés por el descubrimiento del juego y el desarrollo de sus aventuras (motivación por la exploración). Un menor porcentaje indicó el interés en el liderazgo, el prestigio y la consecución de objetivos (motivación asociada al logro). Por último, se observó una baja identificación con su avatar, es decir, el personaje del videojuego, y la evasión de la realidad (motivación asociada a la disociación).


Cuidar la salud mental

El riesgo adictivo a los videojuegos, según los investigadores, se da cuando el jugador puede crearse una nueva identidad que le permite dos cosas: satisfacer sus deseos y fantasías y olvidar sus frustraciones. Estas características se cumplen hasta tal punto, que la vida del personaje creado puede llegar a parecer más real que la propia. Todo ello no solo facilita las adicciones, sino que también podría tener un papel importante para el desarrollo de trastornos.

Los videojuegos en línea han sido estudiados por otras instituciones que señalan más beneficios, siempre y cuando se utilicen de forma moderada y responsable:

  • Son un consuelo para la depresión. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la East Carolina University (EE.UU.), los juegos en línea casuales (con mecánicas sencillas y directas enfocadas a rápidas partidas multijugador) tienen un efecto positivo en los niveles de estado de ánimo y ansiedad de las personas que padecen algún grado de depresión.
  • Mejoran la destreza. En una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Rochester (EE.UU.) entre residentes y cirujanos jugadores habituales de vídeos on line, estos mostraron ser un 24% más hábiles al realizar diversas técnicas quirúrgicas, así como cometer un 32% menos de errores. Los investigadores aseguran que este tipo de juegos mejoran de manera significativa la visión en personas adultas y las habilidades para realizar multitareas.
  • Ayudan a reducir el estrés, porque permiten evadirse de la realidad mientras dura la partida. Investigadores de la Texas A&M University (EE.UU.) afirman que pueden combatir la ira, puesto que los jugadores desahogan su agresividad.
  • Permiten mejorar el aprendizaje de idiomas, si los jugadores son de distintos países. El idioma habitual es el inglés, con lo que mejoran la expresión oral de un segundo idioma.


Recomendaciones para un juego saludable

Hay que tener en cuenta que todos estos beneficios se logran con un empleo adecuado de los videojuegos, puesto que en exceso pueden volverse contraproducentes, sobre todo, en los más pequeños. Por este motivo, los progenitores deben controlar:

  • Regular el tiempo que se emplea en los juegos, no más de 2 horas diarias.
  • Tratar de compartir experiencias con los hijos a través del juego y probar aquellos que más les gustan. De esta manera se promueve el trabajo en equipo y el tiempo de goce con la familia.
  • Crear espacios familiares más allá de los videojuegos, algo que ayuda a prevenir no solo esta adicción en concreto, sino todo tipo de aficiones desmedidas.
  • Motivar diversas actividades fuera del mundo virtual.
  • Verificar que los juegos se acompañan de recomendaciones de seguridad en caso de que sea necesario.

VIDEOJUEGOS: IMPACTO EN LA PAREJA

Llegar a casa y ponerse a jugar en línea puede tener consecuencias negativas en la relación de pareja. Según Investigadores de la Brigham Young University (EE.UU.), este entretenimiento puede afectar a sus rutinas de sueño. El estudio, publicado en la revista “Journal of Leisure Research”, indica que el 75% de las parejas con algún miembro que juega a los videojuegos en línea pide más esfuerzo y compromiso en su relación. Las discusiones aumentan cuando, cada noche, uno se va solo a la cama y el otro continúa el juego, que por lo general, acostumbra a ser el hombre (84%).

Por el contrario, cuando ambos miembros muestran interés por este tipo de entretenimiento y juegan juntos, se detecta una buena satisfacción conyugal. De los participantes en el trabajo, 349 parejas, el 76% indicó que jugar les hacía bien para el matrimonio e interactuar en línea les ayudaba. Como curiosidad, el bienestar aumentaba cuando jugaban en equipos contrarios.

Videojuegos: entre la salud y la adicción

Videojuegos: entre la salud y la adicción:

Un estudio señala que jugar en línea con varias personas es saludable, ya que previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos

La del videojuego es una de las industrias de ocio más fructíferas, con 20 millones de jugadores alrededor del mundo. Una de sus variedades crecientes son los videojuegos de rol multijugador en línea, en la que muchos de sus usuarios pagan por poder jugar. A diferencia de los tradicionales, estos juegos en línea no tienen fin. Investigadores españoles e ingleses han estudiado el fenómeno, por la magnitud que ha alcanzado y por el temor ante el posible poder adictivo del mismo. No obstante, parece que esta modalidad es beneficiosa para prevenir la adicción a estas

Un estudio realizado por la Universitat Ramon Llull, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Nottingham Trent de Reino Unido concluye que jugar en línea con varias personas previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos, ya que evita el juego aislado y en solitario. Los científicos afirman que la motivación que lleva a los jugadores a esta práctica es, sobre todo, relacionarse socialmente y explorar nuevas aventuras virtuales.

Otro resultado curioso e inesperado es que las horas semanales dedicadas a esta afición no parecen disminuir con la edad, lo que sugiere que la atracción causada por este entorno de juego no se limita a personas muy jóvenes. Hay que tener en cuenta que los videojuegos siempre se han considerado una actividad de adolescentes. Según los investigadores, participar en un videojuego en línea responde a la motivación “sana” de socialización. Muestran un perfil del jugador alejado del estereotipo del adicto y concluyen que “parece disfrutar de una serie de razones que posiblemente explican el grado de implicación y perseverancia en el juego”.

Bienestar mental con videojuegos on line

Los investigadores se centraron en jugadores del popular “World of Warcraft” y miembros del foro español de este videojuego. El perfil medio del usuario fue un hombre joven (21 años de media), estudiante y con un nivel educativo medio alto, que dedicaba mucho tiempo a su afición (22,61 horas de media a la semana), tanto los días laborales como los fines de semana. Un porcentaje elevado de jugadores, un 84%, se muestra muy interesado por relacionarse mediante el juego, establecer amistades con otros jugadores y sentirse apoyado por ellos (factores asociados a la motivación de socialización).

También mostraron interés por el descubrimiento del juego y el desarrollo de sus aventuras (motivación por la exploración). Un menor porcentaje indicó el interés en el liderazgo, el prestigio y la consecución de objetivos (motivación asociada al logro). Por último, se observó una baja identificación con su avatar, es decir, el personaje del videojuego, y la evasión de la realidad (motivación asociada a la disociación).


Cuidar la salud mental

El riesgo adictivo a los videojuegos, según los investigadores, se da cuando el jugador puede crearse una nueva identidad que le permite dos cosas: satisfacer sus deseos y fantasías y olvidar sus frustraciones. Estas características se cumplen hasta tal punto, que la vida del personaje creado puede llegar a parecer más real que la propia. Todo ello no solo facilita las adicciones, sino que también podría tener un papel importante para el desarrollo de trastornos.

Los videojuegos en línea han sido estudiados por otras instituciones que señalan más beneficios, siempre y cuando se utilicen de forma moderada y responsable:

  • Son un consuelo para la depresión. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la East Carolina University (EE.UU.), los juegos en línea casuales (con mecánicas sencillas y directas enfocadas a rápidas partidas multijugador) tienen un efecto positivo en los niveles de estado de ánimo y ansiedad de las personas que padecen algún grado de depresión.
  • Mejoran la destreza. En una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Rochester (EE.UU.) entre residentes y cirujanos jugadores habituales de vídeos on line, estos mostraron ser un 24% más hábiles al realizar diversas técnicas quirúrgicas, así como cometer un 32% menos de errores. Los investigadores aseguran que este tipo de juegos mejoran de manera significativa la visión en personas adultas y las habilidades para realizar multitareas.
  • Ayudan a reducir el estrés, porque permiten evadirse de la realidad mientras dura la partida. Investigadores de la Texas A&M University (EE.UU.) afirman que pueden combatir la ira, puesto que los jugadores desahogan su agresividad.
  • Permiten mejorar el aprendizaje de idiomas, si los jugadores son de distintos países. El idioma habitual es el inglés, con lo que mejoran la expresión oral de un segundo idioma.


Recomendaciones para un juego saludable

Hay que tener en cuenta que todos estos beneficios se logran con un empleo adecuado de los videojuegos, puesto que en exceso pueden volverse contraproducentes, sobre todo, en los más pequeños. Por este motivo, los progenitores deben controlar:

  • Regular el tiempo que se emplea en los juegos, no más de 2 horas diarias.
  • Tratar de compartir experiencias con los hijos a través del juego y probar aquellos que más les gustan. De esta manera se promueve el trabajo en equipo y el tiempo de goce con la familia.
  • Crear espacios familiares más allá de los videojuegos, algo que ayuda a prevenir no solo esta adicción en concreto, sino todo tipo de aficiones desmedidas.
  • Motivar diversas actividades fuera del mundo virtual.
  • Verificar que los juegos se acompañan de recomendaciones de seguridad en caso de que sea necesario.

VIDEOJUEGOS: IMPACTO EN LA PAREJA

Llegar a casa y ponerse a jugar en línea puede tener consecuencias negativas en la relación de pareja. Según Investigadores de la Brigham Young University (EE.UU.), este entretenimiento puede afectar a sus rutinas de sueño. El estudio, publicado en la revista “Journal of Leisure Research”, indica que el 75% de las parejas con algún miembro que juega a los videojuegos en línea pide más esfuerzo y compromiso en su relación. Las discusiones aumentan cuando, cada noche, uno se va solo a la cama y el otro continúa el juego, que por lo general, acostumbra a ser el hombre (84%).

Por el contrario, cuando ambos miembros muestran interés por este tipo de entretenimiento y juegan juntos, se detecta una buena satisfacción conyugal. De los participantes en el trabajo, 349 parejas, el 76% indicó que jugar les hacía bien para el matrimonio e interactuar en línea les ayudaba. Como curiosidad, el bienestar aumentaba cuando jugaban en equipos contrarios.

Videojuegos: entre la salud y la adicción

Videojuegos: entre la salud y la adicción:

Un estudio señala que jugar en línea con varias personas es saludable, ya que previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos

La del videojuego es una de las industrias de ocio más fructíferas, con 20 millones de jugadores alrededor del mundo. Una de sus variedades crecientes son los videojuegos de rol multijugador en línea, en la que muchos de sus usuarios pagan por poder jugar. A diferencia de los tradicionales, estos juegos en línea no tienen fin. Investigadores españoles e ingleses han estudiado el fenómeno, por la magnitud que ha alcanzado y por el temor ante el posible poder adictivo del mismo. No obstante, parece que esta modalidad es beneficiosa para prevenir la adicción a estas

Un estudio realizado por la Universitat Ramon Llull, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Nottingham Trent de Reino Unido concluye que jugar en línea con varias personas previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos, ya que evita el juego aislado y en solitario. Los científicos afirman que la motivación que lleva a los jugadores a esta práctica es, sobre todo, relacionarse socialmente y explorar nuevas aventuras virtuales.

Otro resultado curioso e inesperado es que las horas semanales dedicadas a esta afición no parecen disminuir con la edad, lo que sugiere que la atracción causada por este entorno de juego no se limita a personas muy jóvenes. Hay que tener en cuenta que los videojuegos siempre se han considerado una actividad de adolescentes. Según los investigadores, participar en un videojuego en línea responde a la motivación “sana” de socialización. Muestran un perfil del jugador alejado del estereotipo del adicto y concluyen que “parece disfrutar de una serie de razones que posiblemente explican el grado de implicación y perseverancia en el juego”.

Bienestar mental con videojuegos on line

Los investigadores se centraron en jugadores del popular “World of Warcraft” y miembros del foro español de este videojuego. El perfil medio del usuario fue un hombre joven (21 años de media), estudiante y con un nivel educativo medio alto, que dedicaba mucho tiempo a su afición (22,61 horas de media a la semana), tanto los días laborales como los fines de semana. Un porcentaje elevado de jugadores, un 84%, se muestra muy interesado por relacionarse mediante el juego, establecer amistades con otros jugadores y sentirse apoyado por ellos (factores asociados a la motivación de socialización).

También mostraron interés por el descubrimiento del juego y el desarrollo de sus aventuras (motivación por la exploración). Un menor porcentaje indicó el interés en el liderazgo, el prestigio y la consecución de objetivos (motivación asociada al logro). Por último, se observó una baja identificación con su avatar, es decir, el personaje del videojuego, y la evasión de la realidad (motivación asociada a la disociación).


Cuidar la salud mental

El riesgo adictivo a los videojuegos, según los investigadores, se da cuando el jugador puede crearse una nueva identidad que le permite dos cosas: satisfacer sus deseos y fantasías y olvidar sus frustraciones. Estas características se cumplen hasta tal punto, que la vida del personaje creado puede llegar a parecer más real que la propia. Todo ello no solo facilita las adicciones, sino que también podría tener un papel importante para el desarrollo de trastornos.

Los videojuegos en línea han sido estudiados por otras instituciones que señalan más beneficios, siempre y cuando se utilicen de forma moderada y responsable:

  • Son un consuelo para la depresión. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la East Carolina University (EE.UU.), los juegos en línea casuales (con mecánicas sencillas y directas enfocadas a rápidas partidas multijugador) tienen un efecto positivo en los niveles de estado de ánimo y ansiedad de las personas que padecen algún grado de depresión.
  • Mejoran la destreza. En una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Rochester (EE.UU.) entre residentes y cirujanos jugadores habituales de vídeos on line, estos mostraron ser un 24% más hábiles al realizar diversas técnicas quirúrgicas, así como cometer un 32% menos de errores. Los investigadores aseguran que este tipo de juegos mejoran de manera significativa la visión en personas adultas y las habilidades para realizar multitareas.
  • Ayudan a reducir el estrés, porque permiten evadirse de la realidad mientras dura la partida. Investigadores de la Texas A&M University (EE.UU.) afirman que pueden combatir la ira, puesto que los jugadores desahogan su agresividad.
  • Permiten mejorar el aprendizaje de idiomas, si los jugadores son de distintos países. El idioma habitual es el inglés, con lo que mejoran la expresión oral de un segundo idioma.


Recomendaciones para un juego saludable

Hay que tener en cuenta que todos estos beneficios se logran con un empleo adecuado de los videojuegos, puesto que en exceso pueden volverse contraproducentes, sobre todo, en los más pequeños. Por este motivo, los progenitores deben controlar:

  • Regular el tiempo que se emplea en los juegos, no más de 2 horas diarias.
  • Tratar de compartir experiencias con los hijos a través del juego y probar aquellos que más les gustan. De esta manera se promueve el trabajo en equipo y el tiempo de goce con la familia.
  • Crear espacios familiares más allá de los videojuegos, algo que ayuda a prevenir no solo esta adicción en concreto, sino todo tipo de aficiones desmedidas.
  • Motivar diversas actividades fuera del mundo virtual.
  • Verificar que los juegos se acompañan de recomendaciones de seguridad en caso de que sea necesario.

VIDEOJUEGOS: IMPACTO EN LA PAREJA

Llegar a casa y ponerse a jugar en línea puede tener consecuencias negativas en la relación de pareja. Según Investigadores de la Brigham Young University (EE.UU.), este entretenimiento puede afectar a sus rutinas de sueño. El estudio, publicado en la revista “Journal of Leisure Research”, indica que el 75% de las parejas con algún miembro que juega a los videojuegos en línea pide más esfuerzo y compromiso en su relación. Las discusiones aumentan cuando, cada noche, uno se va solo a la cama y el otro continúa el juego, que por lo general, acostumbra a ser el hombre (84%).

Por el contrario, cuando ambos miembros muestran interés por este tipo de entretenimiento y juegan juntos, se detecta una buena satisfacción conyugal. De los participantes en el trabajo, 349 parejas, el 76% indicó que jugar les hacía bien para el matrimonio e interactuar en línea les ayudaba. Como curiosidad, el bienestar aumentaba cuando jugaban en equipos contrarios.

Videojuegos: entre la salud y la adicción

Videojuegos: entre la salud y la adicción:

Un estudio señala que jugar en línea con varias personas es saludable, ya que previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos

La del videojuego es una de las industrias de ocio más fructíferas, con 20 millones de jugadores alrededor del mundo. Una de sus variedades crecientes son los videojuegos de rol multijugador en línea, en la que muchos de sus usuarios pagan por poder jugar. A diferencia de los tradicionales, estos juegos en línea no tienen fin. Investigadores españoles e ingleses han estudiado el fenómeno, por la magnitud que ha alcanzado y por el temor ante el posible poder adictivo del mismo. No obstante, parece que esta modalidad es beneficiosa para prevenir la adicción a estas

Un estudio realizado por la Universitat Ramon Llull, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Nottingham Trent de Reino Unido concluye que jugar en línea con varias personas previene el desarrollo de adicciones a los videojuegos, ya que evita el juego aislado y en solitario. Los científicos afirman que la motivación que lleva a los jugadores a esta práctica es, sobre todo, relacionarse socialmente y explorar nuevas aventuras virtuales.

Otro resultado curioso e inesperado es que las horas semanales dedicadas a esta afición no parecen disminuir con la edad, lo que sugiere que la atracción causada por este entorno de juego no se limita a personas muy jóvenes. Hay que tener en cuenta que los videojuegos siempre se han considerado una actividad de adolescentes. Según los investigadores, participar en un videojuego en línea responde a la motivación “sana” de socialización. Muestran un perfil del jugador alejado del estereotipo del adicto y concluyen que “parece disfrutar de una serie de razones que posiblemente explican el grado de implicación y perseverancia en el juego”.

Bienestar mental con videojuegos on line

Los investigadores se centraron en jugadores del popular “World of Warcraft” y miembros del foro español de este videojuego. El perfil medio del usuario fue un hombre joven (21 años de media), estudiante y con un nivel educativo medio alto, que dedicaba mucho tiempo a su afición (22,61 horas de media a la semana), tanto los días laborales como los fines de semana. Un porcentaje elevado de jugadores, un 84%, se muestra muy interesado por relacionarse mediante el juego, establecer amistades con otros jugadores y sentirse apoyado por ellos (factores asociados a la motivación de socialización).

También mostraron interés por el descubrimiento del juego y el desarrollo de sus aventuras (motivación por la exploración). Un menor porcentaje indicó el interés en el liderazgo, el prestigio y la consecución de objetivos (motivación asociada al logro). Por último, se observó una baja identificación con su avatar, es decir, el personaje del videojuego, y la evasión de la realidad (motivación asociada a la disociación).


Cuidar la salud mental

El riesgo adictivo a los videojuegos, según los investigadores, se da cuando el jugador puede crearse una nueva identidad que le permite dos cosas: satisfacer sus deseos y fantasías y olvidar sus frustraciones. Estas características se cumplen hasta tal punto, que la vida del personaje creado puede llegar a parecer más real que la propia. Todo ello no solo facilita las adicciones, sino que también podría tener un papel importante para el desarrollo de trastornos.

Los videojuegos en línea han sido estudiados por otras instituciones que señalan más beneficios, siempre y cuando se utilicen de forma moderada y responsable:

  • Son un consuelo para la depresión. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la East Carolina University (EE.UU.), los juegos en línea casuales (con mecánicas sencillas y directas enfocadas a rápidas partidas multijugador) tienen un efecto positivo en los niveles de estado de ánimo y ansiedad de las personas que padecen algún grado de depresión.
  • Mejoran la destreza. En una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Rochester (EE.UU.) entre residentes y cirujanos jugadores habituales de vídeos on line, estos mostraron ser un 24% más hábiles al realizar diversas técnicas quirúrgicas, así como cometer un 32% menos de errores. Los investigadores aseguran que este tipo de juegos mejoran de manera significativa la visión en personas adultas y las habilidades para realizar multitareas.
  • Ayudan a reducir el estrés, porque permiten evadirse de la realidad mientras dura la partida. Investigadores de la Texas A&M University (EE.UU.) afirman que pueden combatir la ira, puesto que los jugadores desahogan su agresividad.
  • Permiten mejorar el aprendizaje de idiomas, si los jugadores son de distintos países. El idioma habitual es el inglés, con lo que mejoran la expresión oral de un segundo idioma.


Recomendaciones para un juego saludable

Hay que tener en cuenta que todos estos beneficios se logran con un empleo adecuado de los videojuegos, puesto que en exceso pueden volverse contraproducentes, sobre todo, en los más pequeños. Por este motivo, los progenitores deben controlar:

  • Regular el tiempo que se emplea en los juegos, no más de 2 horas diarias.
  • Tratar de compartir experiencias con los hijos a través del juego y probar aquellos que más les gustan. De esta manera se promueve el trabajo en equipo y el tiempo de goce con la familia.
  • Crear espacios familiares más allá de los videojuegos, algo que ayuda a prevenir no solo esta adicción en concreto, sino todo tipo de aficiones desmedidas.
  • Motivar diversas actividades fuera del mundo virtual.
  • Verificar que los juegos se acompañan de recomendaciones de seguridad en caso de que sea necesario.

VIDEOJUEGOS: IMPACTO EN LA PAREJA

Llegar a casa y ponerse a jugar en línea puede tener consecuencias negativas en la relación de pareja. Según Investigadores de la Brigham Young University (EE.UU.), este entretenimiento puede afectar a sus rutinas de sueño. El estudio, publicado en la revista “Journal of Leisure Research”, indica que el 75% de las parejas con algún miembro que juega a los videojuegos en línea pide más esfuerzo y compromiso en su relación. Las discusiones aumentan cuando, cada noche, uno se va solo a la cama y el otro continúa el juego, que por lo general, acostumbra a ser el hombre (84%).

Por el contrario, cuando ambos miembros muestran interés por este tipo de entretenimiento y juegan juntos, se detecta una buena satisfacción conyugal. De los participantes en el trabajo, 349 parejas, el 76% indicó que jugar les hacía bien para el matrimonio e interactuar en línea les ayudaba. Como curiosidad, el bienestar aumentaba cuando jugaban en equipos contrarios.

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños:


La mejor estrategia para animar a los niños a leer es crear las condiciones propicias para esta actividad en el hogar y desde la familia

Leer un cuento a los niños cada día o regalarles un libro en las ocasiones especiales son algunos de los primeros pasos que los padres pueden dar para inculcar en sus hijos pequeños el amor y el gusto por la lectura. Esta actividad les estimulará y les ayudará a desarrollar sus competencias lingüísticas, pero también les servirá de fuente para adquirir nuevos conocimientos y como herramienta para progresar en todos sus aprendizajes.

¿Cuánto leen los niños?

La lectura como actividad de ocio se ha consolidado de forma positiva en los últimos años entre los más jóvenes de nuestro país. Así lo muestran los datos correspondientes al primer semestre de 2011 del informe ‘Hábitos de Lectura y de Compra de Libros en España‘, que concluye que el 81,3% de los niños de 10 a 13 años son lectores frecuentes, es decir, leen en su tiempo libre al menos una vez a la semana.

Una parte de estos datos estadísticos se puede achacar a las numerosas campañas que las distintas administraciones llevan a cabo cada año para fomentar el interés de los más pequeños por la lectura, pero no es la más importante. Cristóbal González, director del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga, señala que la afición por la lectura no se desarrolla necesariamente como consecuencia de la estimulación externa, “sino a partir de una disposición personal que configura el ámbito de los gustos y aficiones de cada individuo”.

La importancia de leer en el hogar

¿Cómo se puede influir sobre este aspecto tan personal? González nos proporciona la mejor pista al afirmar que la afición y los gustos responden por lo general a las “condiciones ambientales en las que se desarrollan las vidas de las personas”. De este modo, la mejor estrategia para animar a la lectura a los niños desde pequeños es crear condiciones propicias hacia esta actividad desde la familia y en el hogar. Como matiza este especialista, “sin ayuda de los padres es poco probable que se desarrolle en los niños una actitud favorable hacia la lectura”.

Los datos del barómetro de ‘Hábitos de Lectura y Compra de Libros’ reafirman el papel insustituible que representa el hogar y la familia en el fomento de la lectura. Según este informe, el perfil del niño que lee con frecuencia responde a las siguientes características: sus padres leen frecuentemente (78,1%), recuerdan que sus progenitores les leían de pequeños (93,6%) y les han comprado o regalado libros en el último año (88,2%).

Siete pautas para crear un buen lector

  1. Ofrecer un modelo: los niños imitan a sus padres, por tanto, si ven que ellos leen de forma periódica, es más que probable que repitan su comportamiento. Esto no significa que los progenitores deben leer todo el día, pero sí pueden crear un ambiente lector en casa, compartir con los niños sus lecturas y otorgar a los libros la importancia y cuidado que se merecen.
  2. Familiarizarles con los textos: antes de que empiecen a leer, se pueden propiciar ocasiones de contacto con los textos escritos para que entiendan que estos comunican y sirven para transmitir información. Se les puede dejar pequeñas notas y leérselas después o leerles las instrucciones de un juego o juguete.
  3. Leer un poco cada día: se debe empezar desde que los hijos son bebés y dotar al momento de lectura de atractivo e intimidad para que el niño lo asocie siempre con una actividad placentera. Los padres deben usar distintos recursos para atraer la atención de los pequeños y realizar las caracterizaciones adecuadas de los personajes para que la lectura les resulte más dinámica.
  4. Juegos para apreciar los libros: los juegos pueden ayudar a despertar el interés por los libros y la lectura. Gretel García y Eduardo Torrijos, en su obra ‘Juegos para fomentar la lectura infantil’, proponen algunas actividades lúdicas interesantes, como jugar a identificar las distintas partes de un libro (portada, contraportada, índice o prólogo) o fabricar un divertido marcapáginas para señalar sus lecturas.
  5. Su primera biblioteca: los padres ayudarán al niño a crear sus primeras colecciones de libros si incluyen estos por norma entre los regalos que les otorgan en las ocasiones especiales e, incluso, si recuperan libros suyos de cuando eran pequeños. Es importante que les proporcionen también un sitio concreto para que los coloquen de forma ordenada y puedan acceder a ellos con facilidad.
  6. Enseñarle a elegir: cada niño tiene gustos diferentes. Por eso, para fomentar su interés por la lectura, ha de encontrar las que más se ajusten a sus intereses. Una buena ocasión puede ser llevarlo de visita a la librería y permitirle que revise la amplia variedad de títulos o sacarle el carné de la biblioteca infantil para que pueda seleccionar los libros que más le gusten.
  7. Dosificar el tiempo de otras actividades: la televisión o los videojuegos son hoy en día dos de los principales enemigos de la lectura. La atracción que ejercen estas actividades lúdicas sobre los niños provoca que otras menos “visuales”, como la lectura, les parezcan aburridas y poco atractivas. Es recomendable que los padres limiten el tiempo de dedicación a la televisión o los videojuegos para darles más oportunidades a los libros como complemento de ocio.

Lectura y rendimiento académico

La lectura, además de ser una actividad recreativa, constituye un importante instrumento para el aprendizaje y un vehículo para una mayor cultura. Por este motivo, la adquisición del hábito lector desde los primeros años, es una de las actitudes más importantes que pueden inculcar los padres a sus hijos.

Tal como muestran distintas evaluaciones educativas, esta actividad tiene un impacto indudable en el rendimiento académico futuro de los niños, no solo en el área de la lengua, sino en todos los ámbitos curriculares. Los resultados del último informe del Programa Internacional de Evaluación PISA  evidencian que un mayor interés hacia la lectura y una dedicación más prolongada a esta actividad son algunas de las características que definen a los estudiantes con mejores resultados académicos.

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños:


La mejor estrategia para animar a los niños a leer es crear las condiciones propicias para esta actividad en el hogar y desde la familia

Leer un cuento a los niños cada día o regalarles un libro en las ocasiones especiales son algunos de los primeros pasos que los padres pueden dar para inculcar en sus hijos pequeños el amor y el gusto por la lectura. Esta actividad les estimulará y les ayudará a desarrollar sus competencias lingüísticas, pero también les servirá de fuente para adquirir nuevos conocimientos y como herramienta para progresar en todos sus aprendizajes.

¿Cuánto leen los niños?

La lectura como actividad de ocio se ha consolidado de forma positiva en los últimos años entre los más jóvenes de nuestro país. Así lo muestran los datos correspondientes al primer semestre de 2011 del informe ‘Hábitos de Lectura y de Compra de Libros en España‘, que concluye que el 81,3% de los niños de 10 a 13 años son lectores frecuentes, es decir, leen en su tiempo libre al menos una vez a la semana.

Una parte de estos datos estadísticos se puede achacar a las numerosas campañas que las distintas administraciones llevan a cabo cada año para fomentar el interés de los más pequeños por la lectura, pero no es la más importante. Cristóbal González, director del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga, señala que la afición por la lectura no se desarrolla necesariamente como consecuencia de la estimulación externa, “sino a partir de una disposición personal que configura el ámbito de los gustos y aficiones de cada individuo”.

La importancia de leer en el hogar

¿Cómo se puede influir sobre este aspecto tan personal? González nos proporciona la mejor pista al afirmar que la afición y los gustos responden por lo general a las “condiciones ambientales en las que se desarrollan las vidas de las personas”. De este modo, la mejor estrategia para animar a la lectura a los niños desde pequeños es crear condiciones propicias hacia esta actividad desde la familia y en el hogar. Como matiza este especialista, “sin ayuda de los padres es poco probable que se desarrolle en los niños una actitud favorable hacia la lectura”.

Los datos del barómetro de ‘Hábitos de Lectura y Compra de Libros’ reafirman el papel insustituible que representa el hogar y la familia en el fomento de la lectura. Según este informe, el perfil del niño que lee con frecuencia responde a las siguientes características: sus padres leen frecuentemente (78,1%), recuerdan que sus progenitores les leían de pequeños (93,6%) y les han comprado o regalado libros en el último año (88,2%).

Siete pautas para crear un buen lector

  1. Ofrecer un modelo: los niños imitan a sus padres, por tanto, si ven que ellos leen de forma periódica, es más que probable que repitan su comportamiento. Esto no significa que los progenitores deben leer todo el día, pero sí pueden crear un ambiente lector en casa, compartir con los niños sus lecturas y otorgar a los libros la importancia y cuidado que se merecen.
  2. Familiarizarles con los textos: antes de que empiecen a leer, se pueden propiciar ocasiones de contacto con los textos escritos para que entiendan que estos comunican y sirven para transmitir información. Se les puede dejar pequeñas notas y leérselas después o leerles las instrucciones de un juego o juguete.
  3. Leer un poco cada día: se debe empezar desde que los hijos son bebés y dotar al momento de lectura de atractivo e intimidad para que el niño lo asocie siempre con una actividad placentera. Los padres deben usar distintos recursos para atraer la atención de los pequeños y realizar las caracterizaciones adecuadas de los personajes para que la lectura les resulte más dinámica.
  4. Juegos para apreciar los libros: los juegos pueden ayudar a despertar el interés por los libros y la lectura. Gretel García y Eduardo Torrijos, en su obra ‘Juegos para fomentar la lectura infantil’, proponen algunas actividades lúdicas interesantes, como jugar a identificar las distintas partes de un libro (portada, contraportada, índice o prólogo) o fabricar un divertido marcapáginas para señalar sus lecturas.
  5. Su primera biblioteca: los padres ayudarán al niño a crear sus primeras colecciones de libros si incluyen estos por norma entre los regalos que les otorgan en las ocasiones especiales e, incluso, si recuperan libros suyos de cuando eran pequeños. Es importante que les proporcionen también un sitio concreto para que los coloquen de forma ordenada y puedan acceder a ellos con facilidad.
  6. Enseñarle a elegir: cada niño tiene gustos diferentes. Por eso, para fomentar su interés por la lectura, ha de encontrar las que más se ajusten a sus intereses. Una buena ocasión puede ser llevarlo de visita a la librería y permitirle que revise la amplia variedad de títulos o sacarle el carné de la biblioteca infantil para que pueda seleccionar los libros que más le gusten.
  7. Dosificar el tiempo de otras actividades: la televisión o los videojuegos son hoy en día dos de los principales enemigos de la lectura. La atracción que ejercen estas actividades lúdicas sobre los niños provoca que otras menos “visuales”, como la lectura, les parezcan aburridas y poco atractivas. Es recomendable que los padres limiten el tiempo de dedicación a la televisión o los videojuegos para darles más oportunidades a los libros como complemento de ocio.

Lectura y rendimiento académico

La lectura, además de ser una actividad recreativa, constituye un importante instrumento para el aprendizaje y un vehículo para una mayor cultura. Por este motivo, la adquisición del hábito lector desde los primeros años, es una de las actitudes más importantes que pueden inculcar los padres a sus hijos.

Tal como muestran distintas evaluaciones educativas, esta actividad tiene un impacto indudable en el rendimiento académico futuro de los niños, no solo en el área de la lengua, sino en todos los ámbitos curriculares. Los resultados del último informe del Programa Internacional de Evaluación PISA  evidencian que un mayor interés hacia la lectura y una dedicación más prolongada a esta actividad son algunas de las características que definen a los estudiantes con mejores resultados académicos.

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños:


La mejor estrategia para animar a los niños a leer es crear las condiciones propicias para esta actividad en el hogar y desde la familia

Leer un cuento a los niños cada día o regalarles un libro en las ocasiones especiales son algunos de los primeros pasos que los padres pueden dar para inculcar en sus hijos pequeños el amor y el gusto por la lectura. Esta actividad les estimulará y les ayudará a desarrollar sus competencias lingüísticas, pero también les servirá de fuente para adquirir nuevos conocimientos y como herramienta para progresar en todos sus aprendizajes.

¿Cuánto leen los niños?

La lectura como actividad de ocio se ha consolidado de forma positiva en los últimos años entre los más jóvenes de nuestro país. Así lo muestran los datos correspondientes al primer semestre de 2011 del informe ‘Hábitos de Lectura y de Compra de Libros en España‘, que concluye que el 81,3% de los niños de 10 a 13 años son lectores frecuentes, es decir, leen en su tiempo libre al menos una vez a la semana.

Una parte de estos datos estadísticos se puede achacar a las numerosas campañas que las distintas administraciones llevan a cabo cada año para fomentar el interés de los más pequeños por la lectura, pero no es la más importante. Cristóbal González, director del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga, señala que la afición por la lectura no se desarrolla necesariamente como consecuencia de la estimulación externa, “sino a partir de una disposición personal que configura el ámbito de los gustos y aficiones de cada individuo”.

La importancia de leer en el hogar

¿Cómo se puede influir sobre este aspecto tan personal? González nos proporciona la mejor pista al afirmar que la afición y los gustos responden por lo general a las “condiciones ambientales en las que se desarrollan las vidas de las personas”. De este modo, la mejor estrategia para animar a la lectura a los niños desde pequeños es crear condiciones propicias hacia esta actividad desde la familia y en el hogar. Como matiza este especialista, “sin ayuda de los padres es poco probable que se desarrolle en los niños una actitud favorable hacia la lectura”.

Los datos del barómetro de ‘Hábitos de Lectura y Compra de Libros’ reafirman el papel insustituible que representa el hogar y la familia en el fomento de la lectura. Según este informe, el perfil del niño que lee con frecuencia responde a las siguientes características: sus padres leen frecuentemente (78,1%), recuerdan que sus progenitores les leían de pequeños (93,6%) y les han comprado o regalado libros en el último año (88,2%).

Siete pautas para crear un buen lector

  1. Ofrecer un modelo: los niños imitan a sus padres, por tanto, si ven que ellos leen de forma periódica, es más que probable que repitan su comportamiento. Esto no significa que los progenitores deben leer todo el día, pero sí pueden crear un ambiente lector en casa, compartir con los niños sus lecturas y otorgar a los libros la importancia y cuidado que se merecen.
  2. Familiarizarles con los textos: antes de que empiecen a leer, se pueden propiciar ocasiones de contacto con los textos escritos para que entiendan que estos comunican y sirven para transmitir información. Se les puede dejar pequeñas notas y leérselas después o leerles las instrucciones de un juego o juguete.
  3. Leer un poco cada día: se debe empezar desde que los hijos son bebés y dotar al momento de lectura de atractivo e intimidad para que el niño lo asocie siempre con una actividad placentera. Los padres deben usar distintos recursos para atraer la atención de los pequeños y realizar las caracterizaciones adecuadas de los personajes para que la lectura les resulte más dinámica.
  4. Juegos para apreciar los libros: los juegos pueden ayudar a despertar el interés por los libros y la lectura. Gretel García y Eduardo Torrijos, en su obra ‘Juegos para fomentar la lectura infantil’, proponen algunas actividades lúdicas interesantes, como jugar a identificar las distintas partes de un libro (portada, contraportada, índice o prólogo) o fabricar un divertido marcapáginas para señalar sus lecturas.
  5. Su primera biblioteca: los padres ayudarán al niño a crear sus primeras colecciones de libros si incluyen estos por norma entre los regalos que les otorgan en las ocasiones especiales e, incluso, si recuperan libros suyos de cuando eran pequeños. Es importante que les proporcionen también un sitio concreto para que los coloquen de forma ordenada y puedan acceder a ellos con facilidad.
  6. Enseñarle a elegir: cada niño tiene gustos diferentes. Por eso, para fomentar su interés por la lectura, ha de encontrar las que más se ajusten a sus intereses. Una buena ocasión puede ser llevarlo de visita a la librería y permitirle que revise la amplia variedad de títulos o sacarle el carné de la biblioteca infantil para que pueda seleccionar los libros que más le gusten.
  7. Dosificar el tiempo de otras actividades: la televisión o los videojuegos son hoy en día dos de los principales enemigos de la lectura. La atracción que ejercen estas actividades lúdicas sobre los niños provoca que otras menos “visuales”, como la lectura, les parezcan aburridas y poco atractivas. Es recomendable que los padres limiten el tiempo de dedicación a la televisión o los videojuegos para darles más oportunidades a los libros como complemento de ocio.

Lectura y rendimiento académico

La lectura, además de ser una actividad recreativa, constituye un importante instrumento para el aprendizaje y un vehículo para una mayor cultura. Por este motivo, la adquisición del hábito lector desde los primeros años, es una de las actitudes más importantes que pueden inculcar los padres a sus hijos.

Tal como muestran distintas evaluaciones educativas, esta actividad tiene un impacto indudable en el rendimiento académico futuro de los niños, no solo en el área de la lengua, sino en todos los ámbitos curriculares. Los resultados del último informe del Programa Internacional de Evaluación PISA  evidencian que un mayor interés hacia la lectura y una dedicación más prolongada a esta actividad son algunas de las características que definen a los estudiantes con mejores resultados académicos.

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños

Siete pautas para fomentar la lectura en los niños:


La mejor estrategia para animar a los niños a leer es crear las condiciones propicias para esta actividad en el hogar y desde la familia

Leer un cuento a los niños cada día o regalarles un libro en las ocasiones especiales son algunos de los primeros pasos que los padres pueden dar para inculcar en sus hijos pequeños el amor y el gusto por la lectura. Esta actividad les estimulará y les ayudará a desarrollar sus competencias lingüísticas, pero también les servirá de fuente para adquirir nuevos conocimientos y como herramienta para progresar en todos sus aprendizajes.

¿Cuánto leen los niños?

La lectura como actividad de ocio se ha consolidado de forma positiva en los últimos años entre los más jóvenes de nuestro país. Así lo muestran los datos correspondientes al primer semestre de 2011 del informe ‘Hábitos de Lectura y de Compra de Libros en España‘, que concluye que el 81,3% de los niños de 10 a 13 años son lectores frecuentes, es decir, leen en su tiempo libre al menos una vez a la semana.

Una parte de estos datos estadísticos se puede achacar a las numerosas campañas que las distintas administraciones llevan a cabo cada año para fomentar el interés de los más pequeños por la lectura, pero no es la más importante. Cristóbal González, director del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga, señala que la afición por la lectura no se desarrolla necesariamente como consecuencia de la estimulación externa, “sino a partir de una disposición personal que configura el ámbito de los gustos y aficiones de cada individuo”.

La importancia de leer en el hogar

¿Cómo se puede influir sobre este aspecto tan personal? González nos proporciona la mejor pista al afirmar que la afición y los gustos responden por lo general a las “condiciones ambientales en las que se desarrollan las vidas de las personas”. De este modo, la mejor estrategia para animar a la lectura a los niños desde pequeños es crear condiciones propicias hacia esta actividad desde la familia y en el hogar. Como matiza este especialista, “sin ayuda de los padres es poco probable que se desarrolle en los niños una actitud favorable hacia la lectura”.

Los datos del barómetro de ‘Hábitos de Lectura y Compra de Libros’ reafirman el papel insustituible que representa el hogar y la familia en el fomento de la lectura. Según este informe, el perfil del niño que lee con frecuencia responde a las siguientes características: sus padres leen frecuentemente (78,1%), recuerdan que sus progenitores les leían de pequeños (93,6%) y les han comprado o regalado libros en el último año (88,2%).

Siete pautas para crear un buen lector

  1. Ofrecer un modelo: los niños imitan a sus padres, por tanto, si ven que ellos leen de forma periódica, es más que probable que repitan su comportamiento. Esto no significa que los progenitores deben leer todo el día, pero sí pueden crear un ambiente lector en casa, compartir con los niños sus lecturas y otorgar a los libros la importancia y cuidado que se merecen.
  2. Familiarizarles con los textos: antes de que empiecen a leer, se pueden propiciar ocasiones de contacto con los textos escritos para que entiendan que estos comunican y sirven para transmitir información. Se les puede dejar pequeñas notas y leérselas después o leerles las instrucciones de un juego o juguete.
  3. Leer un poco cada día: se debe empezar desde que los hijos son bebés y dotar al momento de lectura de atractivo e intimidad para que el niño lo asocie siempre con una actividad placentera. Los padres deben usar distintos recursos para atraer la atención de los pequeños y realizar las caracterizaciones adecuadas de los personajes para que la lectura les resulte más dinámica.
  4. Juegos para apreciar los libros: los juegos pueden ayudar a despertar el interés por los libros y la lectura. Gretel García y Eduardo Torrijos, en su obra ‘Juegos para fomentar la lectura infantil’, proponen algunas actividades lúdicas interesantes, como jugar a identificar las distintas partes de un libro (portada, contraportada, índice o prólogo) o fabricar un divertido marcapáginas para señalar sus lecturas.
  5. Su primera biblioteca: los padres ayudarán al niño a crear sus primeras colecciones de libros si incluyen estos por norma entre los regalos que les otorgan en las ocasiones especiales e, incluso, si recuperan libros suyos de cuando eran pequeños. Es importante que les proporcionen también un sitio concreto para que los coloquen de forma ordenada y puedan acceder a ellos con facilidad.
  6. Enseñarle a elegir: cada niño tiene gustos diferentes. Por eso, para fomentar su interés por la lectura, ha de encontrar las que más se ajusten a sus intereses. Una buena ocasión puede ser llevarlo de visita a la librería y permitirle que revise la amplia variedad de títulos o sacarle el carné de la biblioteca infantil para que pueda seleccionar los libros que más le gusten.
  7. Dosificar el tiempo de otras actividades: la televisión o los videojuegos son hoy en día dos de los principales enemigos de la lectura. La atracción que ejercen estas actividades lúdicas sobre los niños provoca que otras menos “visuales”, como la lectura, les parezcan aburridas y poco atractivas. Es recomendable que los padres limiten el tiempo de dedicación a la televisión o los videojuegos para darles más oportunidades a los libros como complemento de ocio.

Lectura y rendimiento académico

La lectura, además de ser una actividad recreativa, constituye un importante instrumento para el aprendizaje y un vehículo para una mayor cultura. Por este motivo, la adquisición del hábito lector desde los primeros años, es una de las actitudes más importantes que pueden inculcar los padres a sus hijos.

Tal como muestran distintas evaluaciones educativas, esta actividad tiene un impacto indudable en el rendimiento académico futuro de los niños, no solo en el área de la lengua, sino en todos los ámbitos curriculares. Los resultados del último informe del Programa Internacional de Evaluación PISA  evidencian que un mayor interés hacia la lectura y una dedicación más prolongada a esta actividad son algunas de las características que definen a los estudiantes con mejores resultados académicos.

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